¿Qué son los formularios en conversación?
Un formulario pequeño que el agente compone a mitad de conversación — opciones, un número, una fecha — presentado como algo que se toca en lugar de un párrafo de preguntas que hay que contestar escribiendo.
En casi toda conversación comercial llega un momento en que el agente necesita cuatro datos concretos antes de poder ser útil: la moneda, el importe, el plazo, la fecha.
Preguntado en prosa, eso se convierte en un párrafo con cuatro preguntas dentro. Lo que vuelve es la respuesta a dos de ellas, en un orden que no era el que preguntaste, y con el importe escrito como «un millón y pico». Después una repregunta, y después una aclaración sobre si eran dólares.
Un formulario en conversación cambia todo eso por unos cuantos toques.
Qué puede componer el agente
El formulario lo escribe el propio agente, en mitad de la conversación, a partir de lo que necesita en ese momento. No es un formulario que diseñaste de antemano y conectaste a un disparador.
Cinco tipos de campo, combinables en un mismo formulario:
- única y múltiple — elegir entre opciones enumerables
- número — con unidad y límites; al cliente se le muestran los separadores de miles y se eliminan antes de que el agente vea el valor, así que nadie tiene que interpretar «1,6 M»
- fecha — con un rango permitido
- texto — para lo único que de verdad es abierto
El cliente lo rellena, lo envía, y las respuestas vuelven como un mensaje desde el que el agente continúa.
Lo interesante es la contención
La tentación con una función así es usarla sin parar, y un agente que responde cada pregunta con un formulario es peor que uno que no los usa nunca.
Así que el agente tiene instrucciones de usar un formulario solo cuando la elección sea de verdad enumerable, tenga al menos dos opciones reales y haga falta para avanzar. Las preguntas abiertas —«cuéntame tu situación»— siguen siendo preguntas. Y las cortesías de cierre también: nadie quiere un botón de opción para «¿algo más?», y un formulario que ofrece una sola opción que dice «terminar la conversación» es peor que la frase a la que sustituyó.
Por qué importa en un agente de negocio
Los datos vuelven estructurados. Un número es un número y no una expresión que haya que interpretar, lo cual importa cuando el paso siguiente es llamar a una herramienta de cotización que espera un entero.
Menos turnos para llegar al mismo sitio. Cuatro datos en un intercambio en vez de seis mensajes de aclaración — y cada intercambio de más es un sitio por donde el cliente se puede despistar.
Funciona en el idioma del cliente. El agente escribe las etiquetas igual que escribe todo lo demás, así que una consulta en español recibe un formulario en español sin que nadie mantenga cinco traducciones de él.
Adónde van las respuestas
Un formulario enviado no es una escritura en base de datos: vuelve como un mensaje desde el que el agente razona. Eso importa porque el paso siguiente suele ser otra de las piezas: un número que se pasa directo a una herramienta MCP, un conjunto de opciones que determina qué rama de una Skill se ejecuta, o datos que quedan recordados en el espacio de ese cliente para que nadie tenga que volver a preguntarlos el mes que viene.
Los formularios se habilitan por agente, así que un agente que solo debería responder preguntas nunca adquiere la capacidad de empezar a hacerlas.
Este es un buen ejemplo de lo que un agente añade a un modelo. El modelo decide qué preguntar; presentarlo como algo que se toca, validar lo que vuelve y entregarle un número limpio a la herramienta siguiente es todo andamiaje.